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“Implantar en las empresas un modelo de control efectivo que cuente con el apoyo al más alto nivel es clave para luchar contra la corrupción”

 

  • La preocupación social y las exigencias regulatorias han impulsado importantes avances en la lucha contra la corrupción en las organizaciones.
     
  • El impacto de un caso de corrupción sobre una compañía puede implicar desde multas multimillonarias hasta la propia disolución de la persona jurídica.
     
  • En 2019 la corrupción se presenta como uno de los principales problemas de nuestra sociedad y un riesgo clave para las empresas.

     

Madrid, 30 de enero de 2018.- El Instituto de Auditores Internos de España ha analizado, a través de la experiencia práctica de Iberdrola, la lucha contra la corrupción en las organizaciones, cuyo éxito pasa por la implantación de modelos de control efectivos que cuenten con el apoyo al más alto nivel.
 

El jefe de equipo de la Dirección de Cumplimiento de Iberdrola, S.A., Víctor Garcimartín, ha comenzado su ponencia en la sede del Instituto destacando la corrupción como “uno de los mayores problemas de la sociedad actual, y un tipo de riesgo al que se enfrenta cualquier compañía”, apoyado por el barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), que señaló en 2018 a la corrupción y el fraude como la segunda preocupación de los españoles después del desempleo.

Esta preocupación social ha impactado sobre la regulación española. En 2010 se modificó el artículo 31bis del Código Penal, introduciendo la responsabilidad penal de las personas jurídicas por la comisión de determinados actos tipificados como delitos en dicho código.

“En los últimos años han aumentado a nivel global los casos de enjuiciamiento y las sanciones relacionadas con este tipo de hechos. Nadie es intocable y el riesgo cero no existe. El impacto de un caso de corrupción para una organización puede implicar perjuicios en su reputación, multas y penas privativas de derechos como la suspensión temporal de actividades o incluso la propia disolución de la persona jurídica”, ha destacado el ponente.

Desde hace años las empresas están creando departamentos cuyo objetivo es promover una cultura de ética y cumplimiento en la organización que haga frente a este tipo de riesgos. Según Garcimartín “la mayoría de los casos de corrupción se destapan a través de la información que se recibe a través de los distintos canales éticos con los que cuentan las compañías. Para luchar contra la corrupción en las organizaciones se necesita el apoyo y la implicación al más alto nivel, así como un rotundo mensaje de tolerancia cero ante este tipo de prácticas”, si bien también sería necesario “que el regulador dé unas pautas y guías más claras más allá de lo recogido en la ley para que las empresas puedan tener una referencia en el día a día”.

Además de las políticas de alto nivel para combatir la corrupción, Garcimartín ha señalado la importancia de implantar controles efectivos en las empresas que disminuyan los factores de riesgo inherentes a su actividad. Las claves están, entre otras, en mantener la cercanía con el negocio, la involucración previa de las áreas que sean responsables de este tipo de riesgos, la realización de evaluaciones de riesgo proporcionadas y la implantación de controles efectivos.

El papel de Auditoría Interna ante la lucha contra la corrupción

Según la nueva edición de Risk in Focus 2019. Hot Topics for Internal Auditors, el incumplimiento con políticas antisoborno y anticorrupción es uno de los nueve riesgos clave que deben tener en cuenta las empresas europeas en 2019. Según este documento el riesgo de incumplimiento con políticas antisoborno y anticorrupción cobra importancia debido a las reformas legislativas, aplicaciones globales más coordinadas, mayores multas y la repercusión mediática.

Auditoría Interna es esencial para garantizar el cumplimiento normativo y la lucha contra la corrupción, pero su papel varía en función de la estructura de la organización y sus recursos. Según Garcimartín, “si Auditoría Interna tiene la competencia directa de gestionar estos riesgos, tendrá que establecer modelos de ética y cumplimiento efectivos. En el caso de que estos riesgos los controle un órgano específico de cumplimiento, Auditoría Interna deberá actuar dando soporte y testeando los controles establecidos con propuestas de mejora y nuevas medidas”.

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