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El Instituto de Auditores Internos propone un modelo para gestionar el riesgo ético asociado a las nuevas tecnologías


  • Presenta Auditoría Interna y la ética empresarial, que establece los componentes con los que debe contar una empresa para resolver los dilemas éticos que plantean algunas de las nuevas tecnologías como la Inteligencia Artificial o el Big Data.
  • El auditor interno debe contar con el apoyo de los máximos responsables de la compañía para poder impulsar la ética empresarial y apostar por la transparencia.


Madrid, 25 de marzo de 2019.- El Instituto de Auditores Internos de España (IAI) ha presentado Auditoría Interna y la ética empresarial –editado por LA FÁBRICA DE PENSAMIENTO, el laboratorio de ideas del Instituto- con el objetivo de guiar a las empresas en la elaboración de un programa de ética a la medida de sus necesidades para establecer una ética empresarial adecuada y alineada con sus objetivos, que además cumpla las expectativas de los stakeholders.

La ética empresarial es el resultado de las acciones impulsadas por la Alta Dirección de una organización para fomentar que sus empleados y colaboradores actúen conforme a unos principios y comportamientos adecuados. Según Cristina Bausá Rosa, directora de Auditoría Interna de Sistemas en Sareb y coordinadora del documento, “cada vez que un miembro actúe en nombre de la organización, tienen que prevalecer los intereses comunes sobre los suyos propios”.

El documento Auditoría Interna y la ética empresarial es una guía básica para que tanto auditores internos como los consejos de administración puedan conocer el grado de madurez de la cultura ética de sus empresas y cómo supervisarla.

La guía presenta los aspectos clave que debería contener un programa de ética: la misión, valores y la estrategia de la organización (clave para promover la ética y enfocarse en cómo se logran los objetivos y el trato a empleados y otros stakeholders); un marco normativo interno (presidido por un Código Ético, y el principal mecanismo por el que se articula y se hace tangible la ética corporativa); un marco organizativo y de responsabilidades (con delegación de responsabilidades adecuada, evaluación y sanción de comportamientos no éticos, y un órgano que salvaguarde la ética); y mecanismos de comunicación y de supervisión (difusión, formación y feedback, y mecanismos de supervisión independiente).

También propone indicadores de medición para que el auditor interno elabore un programa de auditoría a medida de su organización, así como referencias a los dilemas éticos que empiezan a plantearse en el campo de las nuevas tecnologías.

Respecto a este último punto, la publicación establece los componentes deseables que debe cumplir una empresa, como establecer una normativa específica para el uso de nuevas tecnologías que esté aprobada por la Alta Dirección y el Consejo; un inventario de algoritmos de inteligencia artificial y big data; la clasificación y seguimiento de los riesgos éticos del uso de nuevas tecnologías; cumplimiento con el RGPD; trazabilidad que justifique la toma de decisiones; y el cumplimiento con la normativa ética de la organización y buenas prácticas en la materia; entre otros elementos.

Según Álvaro Conde, Head of GRC and Assurance en Neinor Homes y miembro del equipo de expertos que ha elaborado la guía, “el buen gobierno busca la sostenibilidad a largo plazo, el incremento del valor de la compañía y dejar una huella positiva. Para esto tiene que existir una ética integrada en la organización: en lo más alto de la misma y diseminada por toda la compañía”. El hecho de que la alta dirección apoya auditar la ética en una organización implica que apuesta por la transparencia y quiere reforzar la cultura ética organizativa.


El auditor interno como ejemplo comportamiento ético

La misión del auditor interno es mejorar y proteger el valor de las organizaciones proporcionando aseguramiento objetivo, asesoría y conocimiento basado en riesgos; y para cumplirla debe ser un ejemplo de comportamiento ético dentro de la organización. El auditor interno debe basar su conducta en la honestidad, integridad, confidencialidad, cumplimiento, imparcialidad, respeto y responsabilidad.

La Dirección de Auditoría Interna tiene un papel fundamental en el impulso del nivel ético de una organización, pero debe tener el apoyo de sus máximos responsables, que representan el liderazgo ético de sus empresas. “La facilidad o dificultad para auditar la ética de una organización dependerá en gran medida del respaldo que tenga la Dirección de Auditoría Interna del órgano de gobierno y de la Alta Dirección. Si la dirección apoya auditar la ética, significa que apuesta por la transparencia”, ha destacado Bausá durante la presentación del documento.

Además de Cristina Bausá, y Álvaro Conde, el equipo de expertos que ha elaborado esta guía ha estado formado por Josu Azkorra (MAPFRE ASISTENCIA); Sara Calvo (TELEFÓNICA); Beatriz Cebrián (DELOITTE); Joaquín Guerola (PwC); Ángel Labrador (BROSETA COMPLIANCE); Jesús María Lafita (MATERH RISK MANAGEMENT); Marcello Machado (SCHNEIDER ELECTRIC); Carlos Muñoz (STRYKER IBERIA); José Félix Pareja (FUNDACIÓN UNIVERSIDAD SAN PABLO CEU); Carmen Rubio (GLOBALVIA INVERSIONES); y Laly Serrano (FUNDACIÓN LOYOLA ACE).

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