Fatiga pandémica: cómo evitar quemarse y unir a tu equipo en la distancia · 26 de abril de 2021

La periodista de investigación ganadora del premio Pulitzer y experta en bienestar digital, Mar Cabra, ha analizado uno de los riesgos del teletrabajo -el síndrome del burnout o fatiga pandémica- desde la perspectiva del bienestar digital personal y de los equipos de Auditoría Interna.

El aumento exponencial del teletrabajo con la llegada de la pandemia ha sido un catalizador para la aceleración de la digitalización de las empresas. Este impulso del teletrabajo como nunca antes se había visto tiene inconvenientes: y es que más del 75% de los teletrabajadores no han recibido ningún tipo de formación específica para hacer frente a esta nueva realidad, según una encuesta de Digital Wellness Institute, que también afirma que la mitad de los encuestados habría reportado dolores y molestias desde el confinamiento; un 46% se habría encontrado aislado mientras teletrabaja o que un 36% habría reflejado preocupación por los posibles efectos que la pandemia puede tener en su salud mental a largo plazo.


El bienestar como tendencia

El bienestar digital de los empleados se ha convertido en uno de los principales retos para las empresas y, para afrontarlo, Mar Cabra ha identificado las prácticas que se deben aplicar para tener una mejor relación con la tecnología.

Según el Digital Wellness Institute, para hablar de bienestar digital es necesario tener en cuenta desde la salud física y psíquica hasta el entorno, la productividad, las relaciones, la comunicación, la ciudadanía digital y el autoseguimiento.

La experta ha recordado la importancia que tiene para las empresas reconocer el derecho a la desconexión digital, fundamental para garantizar el bienestar y la productividad de sus empleados. Para ello, es necesario establecer un tiempo de descanso, permisos, vacaciones o para la intimidad personal y familiar. A pesar de que España fue pionero con la tipificación de este derecho en 2018, un estudio de Comisiones Obreras revela que tan solo un 11% de los convenios lo recogen.


¿Cómo afecta la tecnología a nuestra salud?

El incremento de reuniones por videoconferencia, el aumento de la jornada laboral, la hiperconectividad asociada etc., son algunos de los factores que han contribuido a que el síndrome del trabajador quemado haya crecido exponencialmente en un nuevo contexto donde el límite entre vida personal y profesional se ha desdibujado de forma excepcional, “tanto es así, que han surgido nuevos términos como tecnoestrés o la fatiga de zoom para referirse a este agotamiento físico y mental”, señala la experta.

Mar Cabra también ha hecho referencia a un reciente estudio de la Universidad de Stanford relacionado con las videoconferencias y su efecto sobre la salud de las personas. En este estudio se recogen algunos de los elementos que propician el agotamiento: el contacto visual continuado; el hecho de estar viéndose a uno mismo; la reducción de la movilidad habitual y el aumento de carga cognitiva durante las sesiones. Para contrarrestar los efectos de estos elementos, algunas de las soluciones propuestas durante la intervención han sido: ocultar la vista propia (hide self-view), apagar la cámara de vez en cuando o, simplemente, hacer llamadas de voz, menos intrusivas.

De cara a mejorar la relación entre empleados y, en definitiva, dentro del equipo, Cabra propone fomentar las reuniones 1:1, los descansos y establecer cada uno de nosotros, y también en equipo, unas normas de uso de las herramientas tecnológicas que definan los canales a utilizar en función de diferentes situaciones y las pautas sobre cómo emplearlos, en relación a la urgencia o importancia de los asuntos, la asignación de tareas, contacto fuera de horario laboral y cómo hacerlo, etc. Las pautas a seguir por cada uno de nosotros en nuestro trabajo diario son fundamentales en este sentido pues, como ha señalado Mar Cabra, “poner en práctica las herramientas que permitan aliviar la fatiga pandémica no es solo responsabilidad de la empresa, todo puede comenzar por uno mismo. Lo importante es poder hablarlo y comunicar a quien corresponda las medidas adoptadas”.


 

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